La palabra imaginada. Clara Bredy
En cierta ocasión, una pregunta en apariencia sencilla, me removió por dentro. Mi nieto mayor, de 18 años, me preguntó porqué en mi vida era tan importante usar la palabra precisa para expresar las ideas y los sentimientos. Aquella pregunta parecía elemental, pero no lo era. Me quedé pensativa y tras un silencio, le dije que mi vida la constituían los sueños creados por la música de las palabras. Esa música, de notas precisas con su tempo, ritmo, armonía, disonancia y silencios, para poder expresarse en forma de palabras, tenía que poder, evocar con conocimiento y respeto, su auténtico significado. Sólo entonces caí en la cuenta de lo difícil que es entender lo que queremos expresar con palabras, si no está claro el contexto. Y desde luego que, para eso, necesitamos más palabras. Y aquí viene el reto: usar las palabras, juntarlas, darles un orden y luego otro, crear con ellas, desarrollarlas en todos nuestros imaginarios, sin violentar, manipular o retorcer...